martes, junio 14, 2005

Vas a verme por la tele.

Hoy había congregado a algunos de mis habituales, elegidos a dedo de entre aquellos sin oficio, ni beneficio. Cualidad indispesable para poder acudir a la grabación de un concierto en Televisión un martes a mediodía. El concierto en cuestión era el de Souvenir en Radio 3. Grupo que me agrado tanto que adquirí de un tirón sus tres discos el mes pasado. A primera hora, debido a una indisposición física P. se ha caido del proyecto, así que a la hora acordada quedaban por aparecer en el metro de Colonia Jardín las otras dos mozas alineadas . y M. Por supuesto venían a la aventura, con mucho arrojo ya que fiaban de mi gusto personal y con la tremenda ilusión de salir en la Tv (Cé. ha reconocido que jamás había ido a una grabación de Televisión).



Como me había tocado cruzar medio Madrid, he calculado mal el tiempo y he llegado a media hora antes. Por suerte para mí a M. le ha pasado tres cuartos de lo mismo y para hacer tiempo hemos decidido ir a inspeccionar el territorio hostil. Enseguida hemos visto entre la multitud de bloques de pisos de arquitectura setentera algo que brillaba con luz propia, un bar auténtico de verdad, el letrero que daba nombre no podía estar mejor elegido "El as de los torreznos". M. y yo nos hemos mirado, asentido y ya estabamos dentro. Allí mientras tomabamos nuestras consumiciones asistimos a las diatribas de dos parroquianos que departian alegramente sobre su vicio vacacional; hacer El camino de Santiago. Así que mientras nosotros intentabamos contener la respiración para no perder ni un solo detalle de como uno de ellos había realizado proezas tales como irse a francia andando o escuchabamos fascinados como se choteaban cruelmente de los numerosos peregrinos jponeses que iban calzados con zapatos castellanos... Momento en el que el camarero atento como los demás presentes a una conversación ajena y en un arrebato de putoamismonato(natural born fucking master!) le ha espetado: - Te advierto que los zapatos castellanos es lo más comodo que hay! - A lo que nadie ha tenido cojones a contradecir tamaña verdaz. Por desgracia el tiempo corria en contra nuestra y hemos tenido que abandonar un lugar tan prometedor que augura futuras visitas turisticas.



Ya con la tercera integrante de la excursión en nuestras filas, hemos llegado a Prado del Rey. En un primer momento he sentido alivio al ver que había más gente esperando y no ibamos a ser los únicos asistentes al concierto. Pero algo no encajaba... pequeños bakalas con camisetas Quicksilver y Santacruz, y autenticas ordinarias de instituto no me cuadraban como asistentes a un concierto tan popi. Más aún cuando hablaban en profundidad de sus findes y soltaban frases lápidarias tales como - "Lo mejor de Kapital es que tiene muchas salas" - Pero bueno, mi candidez de caracter hizo que pensase la explicación más rebuscada. Creyendo que eran habituales de conciertos, estando la juventud en esta despótica sociedad que nos ha tocado vivir tan necesitada de buenos ejemplos, que acuden como alimañas a cualquier cosa que sea de gratis, sin importarles qué es lo que van a ver. Obviamente esto no era la explicación más lógica, pero yo me la tragaba para no aceptar la humillante verdad que descubririamos en el concierto.



El fregao se resolvió en cuanto comenzó el concierto. Todos alineados por tamaño (M. delante con los bakalas de 16 años bajitos, Cé. y yo con los que ya habían pegado el estirón) eramos instados a aplaudir al comienzo del concierto para dar calor al grupo, como entre canción y canción. Al ver que a pesar del pasotismo del público que ni se inmutaba durante la ejecución de los hits de "dés équilibres", todos sin excepción en los momentos precisos se despellejaban las manos a aplaudir, gritaban hurras, bravos, wows y otros ejemplos de vitores y alabanzas como si les fuese la vida en el empeño. La explicación cayó como una losa sobre mi ánimo. Era un claro ejemplo de la prostitución del aplauso. Excepto nosotros tres el resto de asistentes era público de pago que cumplia con creces su tarea de hacer bulto. En ese instante me percate que con un porcentaje de 99% de acierto, yo era la única persona que habría escuchado con anterioridad los discos de este grupo y quizá incluso el tener conciencia de su sola existencia. Jamás sentiré con tanta intensidad la crudeza del fan minimalista, con una proporción 5 a 1 de integrantes del grupo por cada seguidor. En fin, a pesar de mi patente humillación y de saberme la persona más incomprendida del lugar, decidí disfrutar del concierto y tararear con mi francés de tres al cuarto las canciones que me sabía, es decir dando el espectaculo. El concierto en sí estuvo bastante bien y próximamente podreis visionarlo en el UHF, con el aliciente de jugar a donde esta Wally entre bakalas?.


Todo fue a peor cuando al salir una cuarentona golfa le da en nuestras jetas un sobre llenito de billetes de cinco euros al líder para que repartiese con el resto de público de pega. Esto ha provocado la ira y decepción de M. y Cé. que lógicamente se han sentido chuleadas al no recibir su parte del botín. Ójala hubiesen sido de veras chuleadas, pero por mí, siendo yo en beneficiario de su parte. Cosa que hubiese sido una ruindad memorable, pero no ha sido así... Hoy he sido el cabecilla de los autenticos pardillos de la historia. Aunque con todo, yo me congratulo de haber podido disfrutar de un grupo que me mola y que me ha hecho pasar una mañana genial.


Mañana más.

2 comentarios:

  1. El tema "Camino de Santiago" da tantísimo de sí. Creo que merece un post por sí solo. Ay, los jacobeos, qué especímenes...

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  2. Todos conocemos la delgada lìnea que separa los 40 principales de radio 3, sobre todo si no tienes un dìal digital.

    Uno de mis posibles epitafios serìa: "mb, nunca hizo el camino de Santiago, aunque era un pringao nunca cayò tan bajo". Este tipo de vacaciones son las tìpicas de los buenrrollistas de medio pelo que no tienen pasta para irse a la índia o al tibet.

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