lunes, junio 13, 2005

Qué pelazo!

Una vez más, traiciono todo aquello en lo que creo por seguir la corriente a los demás. En los últimos dos días he ido acumulando una serie de experiencias vitales que puedo calificar como "lo peor".


Ayer quede con Pe. que me llamó para ver si le acompañaba a ver una peli de Llon jiuston. Un director que reconozco que es de mis favoritos del jolibud clásico, pero que me hace más ilusión verlo en casa que en pantalla grande. No me entusiasma la idea de ir a ese antro de perversión y mediocridad gafapastera que es la Filmoteca española de la calle Santa Isabel. Como me olía el percal, decidí embaucar a otro colega; B. Como todos sabemos el ver un mayor grado de sufrimiento en otro ser, hace aliviar el propio sustancialmente.


Nada más sentarnos y ver los títulos de crédito, lancé una de mis preguntas favoritas cuando sale a la palestra cualquier actor de medio pelo. Es decir, preguntar con sorna a mis compañeros para ver si eran capaces de decirme tres pelis en las que apareciese el protagonista: Sterling Hayden. Obviamente me contestaron unicamente el título de la que estabamos viendo y la respuesta comodín que siempre es "Obras completas". Yo, no menos ignorante que ellos recordaba una más. Pero claro por motivos razonables, porque recordaba el coloquio de una pelicula nel programa de Garci, cuando elogiaban de este actor que era el que mejores oxtias calzaba delante de cámara. Garci como siempre, putoamo...



Tener tiña por los parroquianos de la filmoteca creo que es algo inevitable. Probablemente habrá un alto porcentaje de banda que acuda por puta casualidad, vilmente engañados o por qué puede que incluso les mole la peli que van a ver. Pero por otro lado la mera posibilidad de que exista el parroquiano habitual (podiamos llamarlo "X", pero vamos a llamarlo aleatoriamente "Gurrutxaga") que va a ver lo que sea, hacer la tarde por euro y medio, pudiendo tirarse luego el pisto aunque se aburra como una ostra, hace que el cuerpo se me llene centímetro a centímetro de pústulas y estigmas del asco que me da. ¿Qué esperar de un cine donde no venden palomitas y donde la gente jamás hace comentarios durante la proyección?


A partir de ese instante todo era observar el comportamiento del intelectualucho medio, en su habitat natural. Especial interés tiene el típico especimen que llega tarde y por vergüenza se pasea por la platea en busca de su hueco. Obviamente tras un buen rato, algún alma cándida se apiada de él y quita los abrigos o enseres personales para que el pobrecillo se siente. Me flipa, porque si yo he pagado mi localidad aunque sea un momento de más alto climax de cualquier peli sueca (ergo cuando alguién abre una puerta u otro corta un filete) voy fila por fila molestando a todo el mundo hasta que encuentro mi ubicación.



A la salida pudimos difrutar de los comentarios que estan a miles de atmósferas de los que podría escuchar a la salida de un cine comercial convencional, como los clásicos: - "Me ha txanao" - o - "Vaya puta mierda incomprensible el muljolan draif este" - Son cambiados por circunloquios sin objeto o frases totalmente vacias de toda veracidad como - "Es muy buena, pero yo le encuentro un fallo de "ejcrip" fundamental... " - después soltando cualquier chorrada que pueda ser discutible, que llevases esperando toda la proyección y punto pelota. En fín, la filmoteca es otro mundo, que una vez conocido y superado, todo aquel con dos dedos de frente debería repudiar.



Después Pe. que es colega y le aprecio, pero que es objetivamente un típico progre de postureo que sale de cañas con el EPS bajo el brazo, tiene una incomprensible querencia por los gáritos de Lavapiés carne de hijosputativosdejesusdepolanco, sitios donde comes tostas de jamon de york con pimentón por encima como si fuese lo más chic del mundo, bebes cerveza en vasos chatos y ponen música brasileña o de Maria Dolores Pradera para fardar. Seguro que conoceís alguno. Pues eso hicimos el resto de la tarde, además de poner a parir a todo aquel que conociesemos y no estuviese presente, y alucinar con el habitual crack que entra en un bar canturreando "Life is life", una de las canciones más pestosas que existen.



Hoy, siguiendo este descenso a los infiernos de las costumbres madrileñas para aparentar ser cool, solo que realmente haciendo lo mismo que todo el mundo, he ido a comer con M. a un restaurante vegetariano. He de reconocer que aunque debería tener prejuicios contra este tipo de establecimientos que esteticamente suelen ser bastante decepcionantes, pero que al menos se suele comer bastante bien. Como ha sido el caso de hoy que he salido inflado como un crispi de kellog´s. Realmente me sigue pareciendo inexplicable quedar saciado y que algo pueda estar rico, sin que en pasado te hubiese podido mirar a los ojos y/o que hubiese crecido en una jaula de dimensiones reducidas hasta que se le quedase pequeña, pero es así. Por supuesto hemos esperado 20 minutos hasta tener mesa un lunes a las dos de la tarde... puta ciudad!



Para concluir esta trilogía de actos inexplicables, mañana acudiré a la grabación de un concierto de Radio 3. ¿Que nueva estratagema puedo idear para caer aún más bajo? ¿Quién sabe?


P.d. Por concluir con un hecho más personal y para envidia de todos, mi biblioteca personal se nutre de un ejemplar que todo buen bibliofilo debería tener en su biblioteca. La primera obra fundamental del siglo XXI, que a pesar de la censura y una injusta caza de brujas fomentada por la puta envidia, se erige como el primer referente ineludible de la literatura del futuro. Sí amigos, hoy he adquirido por solo 3 euros un ejemplar del descatalogado "Sabor a Hiel" de Ana Rosa Quintana. Ahora tendré que cambiar mi testamento para que se incluya entre las posesiones que se van conmigo a la tumba.


Mi tesoro

A demain.

3 comentarios:

  1. argrrrrrrrrrr
    Sabes que todos los que hemos seguido la trayectoria de la periodista más risueña de España te odiamos...
    Mari

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  2. Filmoteca (con coloquios de Garci para presumir)-Lavapiés-Vegetariano-AR!! ¡Eres uno de ellos y lo sabes! ¿Para cuándo alguna peli de Lars von Trier -anterior al 88- en versión original comprada de importación en alguna vieja tienda de Conde Duque? ¡Estás condenado!

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  3. A pesar del lynchianismo recalcitrante que me caracteriza, reconozco que tuve que apuntar qué había ocurrido en "Mulholland Drive" en cuatro servilletas de bar y luego montarme una interpretación delirante...a ver si la próxima es igual o peor :P

    Lynch es así, se toma o se deja.

    No tengo mucha experiencia en Filmotecas, pero en un sucedáneo que había en Palma no es que hubiese mucho pedante aparte del ponente del Cineforum posterior a la pelicula, incluso no nos echaron por dormirnos a pierna suelta durante un Angelopoulos...

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