sábado, junio 11, 2005

Pequeñas diferencias

Esta tarde con todo el calor me he acercado al centro para satisfacer la demanda de compras pendientes. Me encuentro en la peor semana del año, todo el mundo parece haber nacido y por tanto celebran sus cumpleaños bajo el influjo de géminis (ayer mi hermano, mi mejor colega K. R., A.C., o M. y D. que celebran sus respectivos aniversarios hoy mismo).


Lo que me he encontrado es el centro de Madrid repleto de inmigrantes... Quiero decir inmigrantes de verdad, los no deseados, los que no vienen a quitarnos los puestos de trabajo más miserables(que siempre son bienvenidos), sino que eran de los únicamente vienen a ocupar sitio en todos los bares y terrazas que encuentran a su paso... (lo que más puede joder a un madrileño) Infestados por toda la avalancha de hoolingans navarros y andaluces (mas abundantes) que venian con sus cánticos de gracia tipicamente andaluza (= sin gracia objetiva). Esta invasión ocasional que me ha hecho sentirme un poco incomodo en mi zona predilecta de Madrid.


Después de vuelta al ingrato extrarradio para que las tornas de mis volubles prejuicios cambiaran apuntando hacia otra dirección. Cruzandome con toda una serie de cosladeños autoctonos (con certificado de limpieza de sangre)disfrazados de peñistas en fiestas patronales, como si estuviesen en San Fermín. He sentido algo bastante cerca delasco, como me pasa siempre que me cruzo con agrupaciones de cualquier tipo, manifestandose por cualquier cosa. Y he llegado a la conclusión que el cosladeño medio que me parece culturalmente txanante es de nacionalidad rumana. Como es el caso de Pope de la iglesia rumana que hace turno de oficina en la estación de cercanias, y del que muy pronto hablaré en profundidad.




Bueno después de soltar toda esta mierda que no lleva a ningún lado me despido hasta mañana.


Adeu.

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