miércoles, junio 29, 2005

Leyendas del Carrefour

Todos tenemos el típico colega (o conocido) que suele ser de pueblo y que de buenas a primeras desmorona cualquier teoría que tu dabas por buena y universal. Verdades gnósticas creo que se llaman (e incluso puede que esto exista realmente pfffffffffff). Ayer uno de estos individuos, no sé al hilo de qué tema(bueno, sí lo se pero no quiero alargar esto demasiado) sacó a colación que en su casa de toda la vida se utilizaba mucho la licuadora. Cosa que echó por tierra uno de los pilares fundamentales que sustentan mi apego a este mundo. Es decir el hecho de que existan ciertos electrodomésticos que todos hemos tenido y nadie ha usado nunca para nada. A los dos días y probablemente en su embalaje original, se relegan al olvido. Ejemplo principal "La licuadora".


Hoy repasando los hechos he intentando contrastar mi credo con terceros. M. a pesar de mis dudas, confirmaba mi parecer. Ha comentado que ella sí tenía licuadora en el trastero, aunque añadió que le parecía mucho más absurda la compra de una "máquina de hacer perritos calientes". No le entraba en la cabeza qué llevaba a alguien a adquirir dicho artículo. En mi hogar se adquirieron en su día tanto "la licuadora", como "la máquina de hacer perritos", "la máquina de hacer helados" y todo tipo de instrumentos que si les añades al final la sufijo -nova, perfectamente podrían ser juguetes educativos para regalar en reyes. Cuyos beneficiarios recibirán con disgusto y guardarán para siempre, justo al día siguiente. Equilibrio cósmico, amics.


Al grano, me delata mi naturaleza profundamente romántica, ya que estoy totalmente a favor de que se compren estas cosas y se lo he intentado explicar como lo veo. Método Estanislajqui puro:

Interior día.
Métete en el papel. Mediados de los noventa. Eres mi progenitor, paseas empujando un carrito de la compra por la sección menaje del carrefour, entonces llamado Pryca. Mientras piensas en tus cosas te encuentras de bruces con un frontal (jerga de reponedores, 'expositor' para la plebe)donde se apilan decenas de cajas de "cacharros para hacer perritos" a un precio tope competitivo. Recordemos que eres de otra generación que ha tenido contacto directo con otras generaciones anteriores que han conocido lo que es el hambre y probablemente incluso tú hayas estado alguna tarde sin merendar. Sientes como la plaga de los traumas de postguerra hielan tu fluido sanguíneo. Y una sola idea cruza tu mente y embota tu razón: - Esto, los niños lo van a disfrutar. -



El resto es historia viva del capitalismo. A plus!

3 comentarios:

  1. Cada generación tiene la suya. La de nuestros padres fue la yogurtera y la nuestra, la máquina de hacer perritos. Por supuesto, también existe la pequeña excepción. En este caso es la 'Thermomix', utilizada a un 3-4% de su capacidad en la mayoría de las casas para hacer gazpacho o la bechamel de las 'cocretas'.

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  2. ¡Qué bueno lo del sufijo "-nova" que automáticamente convierte a esos aparatos en juguetes!

    Es de esas ocurrencias que querría que hubieran sido mías. Enhorabuena, señor Gamo.

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  3. La verdad es que tiene su gracia lo del "nova", pero delata claramente tu edad beibibumiana. Ahora solo te falta meter chistes de chanquete, naranjito o don pin pon todos los días para convertirte en el Buenafuente Cosladeño.

    Saludos.

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