domingo, junio 05, 2005

Jardín de las delicias

Como cada año por estas fechas, la disarmonia familiar se convertía en una autentica caza de brujas y una oportunidad tras otra cada miembro del núcleo familiar intentaba con mayor o menor fortuna delegar la responsabilidad de realizar una de las más triviales(eufemismo para no decir coñazo) tareas en el mantenimiento de un chalet: Cortar los setos de arizónica. Arizónica que se halla rodeando el espacio destinado a la piscina, con la función de que nuestros vecinos no puedan vernos hacer lo que sea que hagamos. Dicha arizónica tiene la fea costumbre de crecer monstrousamente todos los años y claro, subido en un andamio (que tenemos para tal fín), motosierra en mano alguién tiene que hacerse cargo de dicha labor. Pero es un trabajo indigno y todos somos lo bastante vagos y/o canallas para escaquearnos endilgandoselo a otro bajo la más nimia excusa. ¿Cuantas veces habré yo alegado con la mano en el corazón que la arizónica me produce alegia? Aunque al final lo más habitual es que pringasemos todos por igual. Mal de muchos...


En resumen este año eso se acabo. Y haciendo gala de nuestra condición de pequeño-burgueses-de-la-filosofia-del-pelotazo-del-pesoe-en-los-ochenta-noventa hemos llegado al consenso de que tener una txatxa rumana no es suficiente. Así que dando un golpe de efecto a la contratación de inmigrantes de la zona, una iniciativa para envidia y ejcarnio de nuestro vecinos chaleteros, hemos requerido ayuda externa para las labores de jardinería. Si, amigos hoy hemos tenido en casa un jardinero marroquí que apenas hablaba cristiano, pero que nos ha dejado todo niquelao. Hay que ver con que alegría hemos llegado todos al consenso que los 7 euros por hora que ha cobrado por todo el día de hoy estaban estupendamente invertidos y que el año que viene volveremos (si es factible) a repetir experiencia.




El Bojco seguro que también tenia jardinero.

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