miércoles, junio 01, 2005

Complementos modales

Mientras yo intentaba batir a mi propia incapacidad de concentración, la cual impide que este una hora sentado y leyendo atentamente sin levantarme (a ocho días del exámen aún no siento presión) estaba junto a dos muchachas que leían extraños apuntes sobre derecho civil, aparatos cardiovasculares o cualquier otra matería alejada de mi conocimiento.


En un momento puntual se ha acercado a una de ellas, un chico alto, desgarbado, sin peinar y con los pantalones a la altura de caderas que dejaban ver sus calzoncillos hasta la altura del ombligo... es decir un partidazo. Él le ha preguntado algo sobre un exámen común. Ella en un primer instante sorprendida por su presencia había quedado fulminada, medio segundo después reaccionó y ha contestado tope maja. Él agradece el gesto y dando media vuelta desaparece.


A partir de su desaparición del campo visual, ella transmuta el rostro como si fuera un camaleón hasta un matiz rojo turista alemán en Palma. Intercamia mirada complice y sonrisillas con su amiga. Pero de pronto la magia se interrumpe ya que descubren que me he percatado de toda la escena y me estaba despollando de risa. Aturdido vuelvo a bajar la vista a mis apuntes e intentar mantenerme despierto entre bostezos y el exagerado peso de mis parpados.


Por la tarde ligera siesta y después hojeo más apuntes mientras miro por la ventana como arrecia la lluvia primaveral. Si habeís llegado hasta aquí ya habreís comprobado que hoy tampoco me ha pasado nada remarcable. Quizá mañana tengamos mejor suerte...

1 comentario:

  1. Pablo Gamo: los días sosos nos ayudan a valorar aún más los otros días, los güenos.

    Suerte en tus egsámenes

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