miércoles, junio 15, 2005

Cara al público

He decidido ir por fín a la autoescuela. He elegido por motivos obvios la que está más cerca de casa y pagando el 50% de la matricula tengo derecho a ir a clase y puedo ir vacilando con la calle con mi carpeta de autoescuela (siempre quise tener una). Allí me encontré otro personaje tipo del extrarradio; la recepcionista de la autoescuela. Lo siento mucho pero soy del todo intransigente con la gente que trabaja de cara al público y no vale para ello. Existen dos vertientes que no tolero y que tienen que ver con la falta de educación. Como decían F&C: Uno puede ser un asesino, un violador o lo que sea pero ojo!... con educación.


Por un lado me revienta que es cuando alguién atiende de malos modos a quién sea. No importa si tienes un día chungo tu único maldito trabajo es atenderme, puedes ser incluso frio o distante pero que se note que prestas toda la atención que te es posible. Y aunque todos somos humanos y tenemos días malos, pero estas currando y hay que meterse los propios problemas por el orto bajo una sonrisa de hipocresía. Yo entiendo que cuando me ha tocado en mi vida laboral dar la jeta al público siempre lo hecho de puta madre. Mi trucos personales no son ningún secreto, todo lo verdaderamente importante lo he aprendido de los yonquis de la Renfe que tan profesionalmente emplean un trato tan falso y condescenciente como eficaz. De ellos siempre he cogido/robado un montón de cosas que fuera de su contexto de pedir pasta con un aspecto triste y demacrao, son demoledoramente útiles en otras situaciones (sobremanera en el empleo con la tercera edad). A veces pienso lo injusto que es que haya tanto poetastro sin talento encumbrado con reconocimientos y premios, mientras que son injustamente ninguneados autores de hallazgos lingüisticos tales como - Por favor prestenme un poco de atención, no soy violento... - o -Que pasen un ustedes un feliz resto del día. -


El otro ejemplo de atención al público deficiente es el que me he vuelto a encontrar con la chica de la autoescuela. Es confundir la atención al desconocido con colegueo. Supongo que debe ser jodido tratar con un porcentaje altísimo de chavales con 18 años recién cumplidos todo el santo día y puede que no des mucho de ti, pero joder nena haz un puñetero esfuerzo, sacaté el puto chicle de la boca y dejaté en casa ese rollo de instituto. Al final no he podido asistir a la clase de la mañana porque me he colado con la hora y el cambio a horario de verano. En fín creo que mi presencia en las clases autoescuela será un filón de anécdotas que surtirán esta bitácora en un futuro cercano. Después de la parida de hoy, voy a continuar la desagradable obligación de buscar nuevo curro.

4 comentarios:

  1. Mira que te apuntes a la autoescuela en verano te lo perdono pero que empieces a buscar trabajo en plena temporada estival no se te puede permitir.

    Saludos.

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  2. Ah! estimado/a anónimo (recordad firmad los coments s.v.p.): A mi también me choca bujcar curro y pasar el veranito delinquiendo a tope y siestas diarias. Pero recordemos que ya no tengo 17 años, algo tendré que hacer ¿no? También tengo en cuenta que me restan dos meses de desempleo, asi que si no me aburro mucho no aceptare cualquier mierda.

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  3. Vente a currar conmigo y así podrás volver a utilizar esa palabra que tanto te gusta:plataforma.Me han ascendido y tengo enchufe. A tu disposición siempre...

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  4. Hum como recepcionista, debo decir que eso de dejarse los problemas no siempre es tan fácil, sobre todo si más bien los problemas son con los propios compañeros o con jefes despóticos.

    En teoría, lo mejor es imitar un poco a esos mayordomos cínicos de las telecomedias, prefiero marcar distancias y que las marquen conmigo cuando me atienden, detesto a esa clase de camareros y recepcionistas que se comportan como amigos tuyos y te cuentan su vida, algún cliente te puede caer especialmente bien, pero si son todos acabas como Norman Bates.

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