martes, mayo 10, 2005

Pantaloncitos y otros traumas infantiles

Mi progenitora ha tenido el detalle de sacar la ropa de verano. El paso más importante que esto supone es que para estar por casa llevo pantalones cortos. Probablemente esto os parecera una tonteria (no debeís seguir el blog a menudo) pero yo creo que es tremendamente significativo de mi evolución como persona. Ahora os suelto el rollo:


Todo esto empezó en mis más tierna infancia cuando tenía mis primeros escarceos literarios (hasta que descubrí los fastuosos libros de "elige tu propia aventura" y cambiaron mi existencia) probaba suerte con otros géneros de literatura infantil-juvenil con bastante desconcierto. Como es el caso de los libros protagonizados por Los cinco de Enid Blyton recomendadísimos por mi tía Am. Yo en aquella época era bastante más tierno e inocente, lleno de confusión no sabía muy bien como reaccionar ante aquellas caducas historias de jovencitos pseudoboyscouts que hacian excursiones, tenían aventuras y cada uno de sus actos rezumaba buenrrollismo.


Como bien supondreís rápidamente las deseche y busque algo más acorde a mi gusto de aquel entonces. Pero saqué algo en claro, no me pregunteís porqué pero recuerdo que en aquellos libros aparecía constantemente la palabra shorts. Yo asocié dicha prenda a aquello que no comprendía y asustaba por igual. Pero que tenía muy claro que no quería tener nada que ver con aquello que me repelía. Así que me juré a mi mismo no llevar nunca dicha prenda. O pantalones normales o bañador o roquis pero nunca el término medio.


Durante toda mi adolescencia cumplí mi palabra, pero la lógica evolución del hombre moderno hizó que replegara. Ahora en verano me podreís sorprender habitualmente con todo tipo de pantalones cortos que dejan ver mis viriles cachas. En su momento lo acepté como un paso intermedio hacía mi verdadero objetivo final: convertirme en un dominguero de los de chandal con mocasines y el Marca bajo el brazo. Sé que mi yo infantil comprendería la traición y la ruptura de la promesa. Por otro lado, este mismo proposito lo tuve un poco más adelante, durante mi adolescencia, solo que con los pantalones de pana y esta promesa os puedo garantizar que llueva, nieve o granice... no la romperé!




¿Soy sólo yo o a todos os da mal rollo Enid Blyton?


Literatura infantil un mundo aparte que me asusta como ningún otro. Lewis Carroll era un pedófilo y eso a grandes rasgos puedo comprender su enfermedad... pero ¿y los demás que excusa tienen? Escalofriante amigos.

3 comentarios:

  1. Lo que nunca consegui entender yo de los libros de los cinco era lo de "fruncir el ceño" me parecia algo rarisimo que nunca podria hacer yo.

    Por no mencionar el rollo rarisimo de la que queria ser chico

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  2. Yo era de los que leìan "los hollister", que seguro eran mucho màs repelentes.

    Miguelòn

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  3. Yo no leía "Los cinco",ni ganas, aunque bueno, mis dos o tres libros de "Puck, cabecita loca pero gran corazón" pueden encontrarse ocultos entre las estanterías de la biblioteca familiar, desterrados de la mía junto con otros, como por ejemplo, unos libritos de cuentos aleccionadores de la tal Blyton.

    En estas fábulas de humillación constante del infortunado chaval protagonista, había cosas como una niña que mataba una abeja y la hacía trocitos, por lo que era obligada por sus padres a llevar un collar confeccionado con los mismos durante un día o más.
    En otro,a una niña que nunca decía "Por favor" ni "Gracias" le iban cosiendo una "P" o una "G" de cartón en el vestido por cada vez que no lo decía...para mí esta mujer siempre fue alguien sospechoso de odiar a muerte a los niños para los que supuestamente escribía, y desde la perspectiva actual, le añadiría un evidente trasfondo de sadismo y quién sabe que otras cosas más.

    No dudo que en la actualidad, o el niño en cuestión llamaba a su pandilla y la liquidaban o si es de los buenos, la denunciaba.

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