jueves, mayo 12, 2005

Of mice and... housewives

Hace un mes que mis progenitores emprendieron la contratación de una txatxa rumana con el loable fin de que se puliese las tareas más desagradables del adecentamiento de un chalé. Como ya se dijo en este bloj esta explicación no era más qu una sucia excusa que escondía un hecho contratado. El de que si en una urbanización un vecino tiene cualquier tipo de iniciativa, todos sus convecinos acudiran como alimañas a plagiarla indiscriminadamente.


Debido a este extraño proceder social, compartiamos a la txátxa con otros cinco vecinos de nuestra calle, a razón de dos horas trabajadas en cada hogar. Esta situación de perfecta armonia tuvo un solo inconveniente. Que todos y cada uno de esos hogares disponian de una "txatxa interina" también conocida con otros rimbombantes nombres tales como Maruja, Mamá o madre de famila (según quien se le refiera). En la mente de estas cinco mujeres en concreto, en absoluto acostumbradas a tener servicio, se habían fraguado sus propías películas sobre lo que es tener servicio. Siempre desde la perspectiva de las miles de horas de telenovelas ingeridas. Es decir que lejos de pensar en la txatxa rumana que apenas habla castellano es un ser humano y una trabajadora desde su maléfico prisma tenian la idea de que poseian su propio esclavo temporal.


Y hablando inocentemente unas con otras empezaron a darse cuenta que, claro, la txatxa llegaba a su hora, hacía lo que le mandaban y se volvia a pirar, pero todo ello dejando miles de detalles que se alejaban de la imperfección que una por una tenían en mente. Así que instigando se creó una enorme conspiración en la que se percataron de que la txatxa no curraba lo suficiente como para amortizar sus XX euros por dos horas. Como muestra la conversación que intercepte entre mi progenitora y la vecina de al lado:
- Pos los cristales los ha limpiado bien... (pausa dramática) pero la roña de entre los rieles no se ha esmerao precisamente. -
No sé en casa de la vecina pero en la mía no tengo recuerdos de nadie limpiando antes los rieles como para que se pudiesen comer sopas a posteriori.


Pasado ya un mes dos casas han decidido prescindir de la txaxa por su patente incompetencia. En mi hogar de momento no se ha dado ese paso, pero no porque no estemos de acuerdo con el pensamiento colectivo, sino porque a mi progenitora le da lástima dejarla sin trabajo tan de golpe.

Pffffffffffffffffffff

¡qué puta pena de vida!


P.D. El resto del día lo dedicaré a concentrarme para el vital partido de semifinales de copa de esta noche en el Calderón. ¡Los nervios me atenazan!

1 comentario:

  1. El Atleti nuevamente haciéndoos sufrir...

    Bueno, este año ya solo os queda luchar con nosotros (el Depor) por la Intertoto...

    ResponderEliminar

Lo + seguido