sábado, abril 30, 2005

Pobreza de postureo

Hoy anulado el cumpleaños al que debía asistir (lo cúal ha sido un alivio porque no me apetecia un ápice) he disfrutado junto a mi progenitor del visionado del partido At. Madrid - Ath. Bilbao por peiperbiú. Con los canticos de la afición atletica de fondo, tales como - Eres un yonqui, Gurpegui, eres un yonqui! - hemos rendido nuestras apetencias a la gusa de mediatarde, entrando en el fastuoso universo de la merienda-cena.


Obviando las múltiples viandas que se agolpaban en el refrigerador(tales como bogavantes, angulas, fúa, centollas como balones de baloncesto y todo tipo de embutidos con carne de animales en péligro de extinción) hemos decidido saciarnos de un modo absolutamente pátetico; bocadillos de sardinas en aceite. No considero este majar patético en sí, si no lo que esta merienda inconscientemente supone. Consideremosolo como delatador de nuestra condición de pequeñoburgueses de extrarradio. Algo que no haría la gente bien del barrio de salamanca de toda la puta vida, los pijos de verdad. Una de las muchas diferencias, pero en este caso es la caracterizada por una irracional querencia por volver la vista atrás, hacia un pasado mucho peor, más cutre y que además nunca fue tal cual lo pintamos para presumir de arribismo social: el de la pobreza.


Por alguna misteriosa razón practicamente todos exageramos y falseamos nuestras experiencias pasadas, tanto en penurias como en felicidad. Esto lleva a procesos de absurda nostalgia. Todos habreís visto a señores cuarentones con su buen dinero en el bolsillo echando un chorrito de aceite en un plato vacio. Posteriormente mojando pan en dicho aceite antes de engullirlo, demostrando su buen gusto y su nexo de unión con lo incivilizado (también llamado campestre). Este patético descenso evolutivo, se da en todos los niveles y me jugaría el cuello a que es hereditario. De aquí a cinco-diez años veo a mi generación con sus primeros retoños, negandoles el pan pringado en nocilla (o nutella) y cambiandoselo por el sustituto recetacaseril pan huntado con mantequilla y colacao por encima. Un experimento que por desgracia se que muchos habeís degustado y que por favor os pido que tras nuestra generación aunando esfuerzos debe perderse en el oscuro abismo del olvido.

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