viernes, abril 08, 2005

Otra cena internacional

Anoche con un par de botellas de rioja afanadas de la bodega de mi progenitor, salía del metro en dirección a chez Ce. donde había vuelto a ser invitado a cenar. Pero me dí cuenta que no llevaba dinero en efectivo y fuí al cajero a sacar pasta. Allí me percate que no tenía la visa electron por ningún lado. Llamé a casa y tampoco aparecía. Así que tuve que llamar para anularla y quedarme intranquilo por que la última vez que la emplee antes de mi primera visita al INEM. Ya conjeturaba cuantas compras fraudulentas en caras joyerías o costosísimos billetes de avión podrían haberse cargado a mi cuenta en dos días. PEro enseguida me tranquilice y me dí cuenta que sin el PIN y con el númerode la tarjeta borroso del uso poco podría pasarme.


La cena como siempre fue guay. Pero esta vez había un grupo de estudiantes de historia del arte españoles que rápidamente con sus cosas paliaron el dolor de no ser el único español. Junto a una chica francesa y un muchacho alemán a los que ya conocía, quién sabe por qué nos pusimos a discutir sobre el Top-less . La muchacha nos explicó que ella jamás lo hacía porque le daba cosa. Aunque en su casa era un caso extraño porque tanto su madre como su abuela, si que lo hacían con toda naturalidad. Yo le expliqué que eso era debido a un constante bucle de rebeldía generacional. Cosa que no debí de explicar correctamente pero me miraron raro. Sin embargo en lo mas hondo de corazón sufría por dudar si este caso no era algo aislado y puntual, o realmente se trataba de un cambio que iba a significar que las francesas iban a perder su reputación como golfas. A todo esto, ahora en frio espero que esta chica me enseñe las fotos del viaje que hará en breve con su abuela a Dakar.


Por otro lado y en un momento de perjucio alcoholico más elevado, estuve discutiendo con dos muchachos galeristas de arte sobre cuál era más txanante la etapa de la universidad o la etapa del instituto. Como dos resortes uno de los chavales y yo saltamos que lo era la etapa universitaria! porque conllevaba más libertad. Pero frío como el tempano el galerista que era natural de Segovia, nos llevo la contraria diciendo que molaba más el instituto porque es una etapa que conlleva un mayor grado de desvergüenza. Permitiendo hacer todo tipo de estupideces sin ningún rubor y ante el beneplacito de tus allegados. Después ilustro su valida teoría con toda suerte de ejemplos de gamberradas de instituto en Segovia, que he de reconocer que me encandilaron completamente. Sucedierón muchas más cosas pero me las reservo para mi repertorio de anécdotas en Los Amigos


Como fin de este post diré que la pérdida de mi tarjeta de débito no ha tenido ningún tipo de consecuencias y esta mañana ante mi completo asombro ya tenía un duplicado en mi poder.


Mañana más.

1 comentario:

  1. A mi se me pierde la tarjeta y no soy capaz de irme de cena. Ole tus huevos, eres un puto amo.

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