lunes, abril 25, 2005

Jornada de propósitos

Como un clavo me presentaba en clase esta mañana. Pasaba hora y cuarto escuchando explicaciones sobre analisis sintácticos arboreos. Después de siete años matriculado en la carrera ahora empiezo a intuir como furulan. Después de clase siendo ruín como yo sólo sé, haciendome el martir y montandome una pelicula sobre la imposibilidad porque no había ido a clase antes, he conseguido despertar el instinto maternal de una muchacha (paradojico porque por su edad podría ser mi hija) y ya mañana tendré todo el material de apuntes y prácticas fotocopiado. Hasta el día de hoy al menos.


Inmediatamente he salido de la facultad y evitando toda tentación, escaparate, cafeteria, terraza etc... me he vuelto a casa cumpliendo mi intención de no gastarme un chavo el día de hoy. Bueno al llegar a Atocha me he metido en el templo de los DVDs de segunda mano a mirar pero no he comprado nada. Asi que mi propósito se ha cumplido. Lo conseguiré mañana también?


Después de comer planeaba pasar la tarde adelantando alguna de mis lecturas a medias, completamente atascado con "El Arco Iris de la Gravedad" que debo dejar reposar un poco antes de proseguir y no volverme loco. He pillado "El Desencantado" de Budd Schuldberg (recomendadísima). Pero pasando las primeras páginas me he percatado de que se me cerraban los ojos. Así que sobre la cama me propuse hacer una siesta de una horita y continuar sobre las cinco. He puesto música ideal para tal fin, en este caso Gaingsbourg. Algún día sin nada que contar (no como el caso de hoy... juas, juas) comentare porque hay música ideal para echar la siesta y otra que no.





Según me he tumbado he sentido que me estaba gustando. La ideal siestecilla de verano. Sensación de total relajación, la ventana abierta que dejaba pasar una ligera corriente de aire que me acariciaba el lomo. Total que tanto me he gustado que me acabo de levantar a las ocho de la tarde y porque oyendo como alguién me llamaba intentaba moverme y contestar. Siendo del todo imposible hasta que un par de minutos después como Umah Thurman en KillBill conseguía con gran esfuerzo mover el dedo gordo del pie. Es decir todo un proceso.


Lo peor es que esta noche no voy a conciliar el sueño ni de coña. Con el agravante de que mañana madrugo. Madre mia! qué vida tan estresante llevo.

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