miércoles, abril 06, 2005

Inem´s fables

A las 10:00h de la mañana estaba como un clavo en la oficina del INEM. Alli he disfrutado viendo trabajar a ese colectivo que tanto admiro y en el que el día de mañana quisiera ser un miembro más, me refiero sin lugar a dudas a los funcionarios. ¡Qué parsimonia! ¡qué huevazos! ¡Cuánto los envidio!


Yo me había acercado para informarme sobre que documentos necesitaba para solicitar el subsidio de desempleo. Como lo intuia harto complicado, decidí una primera de vista de espionaje e información. Tuve tiempo de sobra para recopilar datos, cotilleos y hacer mi propia pandilla de colegas desempleados. En la hora y cuarto en que tardo en salir mi número, hice migas con mis dos compañeros de asiento. Por un lado estaba un hombre ofuscado y nervioso por la aparente de desorganización de los funcionarios. Este al igual que yo era la primera vez que iba a pedir el subsidio de desmpleo y aseguraba que no había pisado la oficina desde hace quince años. Aunque me advirtió que la última vez que estuvo, tuvo una trifulca con un funcionario de barbas que casualmente estaba alli. Yo asentia cada una de sus observaciones en reconocimiento a su pinta de albañil de su piel curtida al sol, los tatuajes de su brazo y sobre todo por sus zapatos mocasines a juego con calcetines blancos.


A mi otro lado estaba un veterano en estas lides, que nos puso en preaviso de cuales eran los funcionarios mas amables y cuales eran los más cabrones, especificando que el más inútil era el de la barba. Después se puso a arreglar el mundo y a organizar como debieran funcionar correctamente las cosas. Se quejó amargamente de que además nada podiamos hacer por que si te quejabas del orden establecido encima te puteaban. Y terminó su speech con la típica frase que nunca debe faltar en este tipo de saraos, refiriendose a como con el caudillo estas cosas no pasaban y si levantase la cabeza Franco esos iban a saber lo que valía un peine. Juntos nos burlabamos de los jovencitos raperos que llevaban los pantalones caídos, los que hacían preguntas tontas sobre el funcionamiento de la lista de espera y criticabamos hasta los andares de los funcionarios.


Obviamente yo estaba en mi salsa y apenas podía contener las lágrimas de emoción, cuando tocó mi turno. Lógicamente me tocó el funcionario de las barbas. Además visto desde cerca me percaté de que tenía más pelos en las orejas que en el mostacho. Educadamente y con mano diestra solicite la información que deseaba. Sin dirigierme una puñetera mirada me preparo la info y los formularios a rellenar. Subrayandome las cosas importantes por si no supiese leer o algo. Pffffff Le dí las gracias y me piré. Ahora creo que ya tengo todos los papeles preparados y seguramente mañana vuelva para formalizarlo todo. Aunque esta vez me ire con un libro bien gordo y todo tipo de víveres primarios de supervivencia.

2 comentarios:

  1. cari, no te descojones tanto de los funcionarios que dentro de poco yo sere una de ellos...envidia cochina!!!!!!!!!!!!

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  2. cari, no te descojones tanto de los funcionarios que dentro de poco yo sere una de ellos...envidia cochina!!!!!!!!!!!!

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