martes, abril 05, 2005

I´m walkin' on sunshine... oh, oh, oh!

Lo más destacable de la mañana de hoy fue la recogida de mi finiquito(unido al sueldo del último mes). Me presente en el antiguo potro de totura laboral y a cambio de prestar mi DNI y echar una firma en algo para desvincularme de la empresa me dieron un jugoso cheque. Me parecía un buen trato. Pero delante mia estaba un ex compañero, al que por sus formas amanerada y su modeltalkiniana melena rizada, la plataforma a sus espaldas con una mezcla de justicia y crueldad le había apodado Luis XIV. Pues bien el muchacho estaba indignado porque no le habían dado los incentivos por ventas que él decía merecer. Yo mi cheque que aún siendo una mierda, era algo mas de lo que esperaba, por lo cual estaba contento y pensé para mis adentros: - Qué pena de pavo! -


Acto seguido sufrí ese obscuro sentimiento que me ocurre cuando llevo encima un cheque por valor de más de cien euros: la angustia. No puedo evitar sentir miedo ante que ese papel sea sustraido, extraviado o que se evapore. Andaba desconfiando de todo aquel que se cruzaba conmigo y mirando en el interior del bolsillo de la chaqueta cada diez pasos para comprobar que seguía allí. Hasta que llegué a la sucursal más cercana de Cajamadrid y me sentí aliviado como si me tratase Sísifo y dejase caer la piedra por la ladera de la montaña y lo mandase todo a tomar por culo. Les dejé la custodía de mi pasta y me despreocupe.


Después fuí rumbo a la facultad a gabatxear. Sólo que lo que era un paraje bucólico (sentados al solecito en unas gradas cotilleando mientras unos pavos jugaban al rugbi)se tornó el mismo infierno. Un corrillo cercano de gente joven se sentó en el cespéd y uno de ellos (con coleta) sacando una guitarra, rasgandola torpemente y demostrando lo "que era" entonó melodias de Héroes, Fito y otros grupos que por fortuna desconozco. Un buenrrollista es capaz de mancillar y envilecer el día más perfecto. No podría describir la incomodidad y el asco que sentí. Como si lo hacía la cara de desprecio que ponía uno de sus compañeros de corrillo. Al menos me alivió un poco ver que alguna esperanza queda para la juventud.



Para evitar futuros incidentes desagradables, mudamos nuestra intención de comer allí y nos fuímos para Plaza de España. Donde comimos en una terracita al sol como autenticos marquesos y en total despreocupación. Mañana me acercare a la oficina del INEM para empezar a gestionar mi desempleo. A priori parece un submundo fascinante.

1 comentario:

  1. Por lo menos hemos cobrado que hay alguno que ni eso.

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