viernes, abril 29, 2005

Eres Pc, Eres Mac

El día de ayer comenzó genial. Por la mañana después de mucho tiempo volvia a quedar con mi mejor colega Koke, un par de cervezas en la facultad, las mesas de siempre y aquellos mismos sueños con los ojos abiertos en los cuales somos funcionarios del estado, ya sea bedeles u ordenanzas. Pero este pequeño revival, sólo fue un buen presagio de lo que sucederia por la noche: El concierto de Hidrogenesse en la Sala el Sol.


Hidrogenesse es un grupo de descubrimos por la energica y desmesurada crítica de un colega músico contra la canción "No hay nada más triste que lo tuyo" durante un viaje a Asturias. Crítica que sólo sirvió para que a mi vuelta a Madrid corriese a comprarme el dijco. Pasado el tiempo, apenas he vuelto a escuchar el disco. Pero ayer preparandome para el concierto y poder cantar las canciones, me reconcilie con ellos. Un grupo (si se les puede llamar así) de que en todas sus canciones tiene alguna frase bestial tal como (-Mira nuestros nuevos carnets, preguntamelo todo a ver sí me lo sé...- o - Vamos a fotocopiarnos libros... -) o por no hablar del megahit compuesto con frases dislocadas (más de lo que ya son de por sí) del "Polifemo" de Gongora y por no hablar de "No hay nada más triste que lo tuyo"(La canción de los caballitos-pony) canción que debe estar en cualquier posible recopilación de nuestro tonti-pop.


Al grano. Acudimos los cuatro de siempre; es decir el modernillo de toledo el modernillo de aluche el modernillo de villalba y yo para ver el concierto: Pero ni nuestras más alentadoras perspectivas estuvieron a la altura de lo que allí sucedió. Para empezar los estilísmos de mercadillo: Genís (50% de Astrud)apareció con sus habituales zapatos de tacón, pantalones de pana cortos por las rodillas, medias azules, unos encajes faralaes de vivos colores que le cubrian el torso y con el pelo recogido de tal modo que le tapaba los ojos. Carlos con pinta de típico buenrrolista que hace malabares, con una toga de monaguillo a modo de capa, pantalones cortos de pana, calcetines de cuadros subidos hasta arriba y una espectacular camiseta roja con la imagen de dos perros collies. Una guitarra eléctrica rasgada con absoluto desinterés, un organo (entre el casiotone y el de iglesia de toda la vida)y las bases de su disfuncional repertorio programadas en ordenador. Es decir un grupo que deliberadamente hacía todo lo imaginable para regalarnos lo peor.


Como ocurre en algunas epífanicas ocasiones, (esta lo era) un espectaculo es elevado a los altares por la interactuación del público asistente. En esta ocasión estabamos los fans por un lado y por otro aquellas personas que salen un jueves y se encuentran que en la sala el Sol hay un concierto un poco duro de digerir. Por supuesto, las reacciones de estos últimos son las más interesantes. A nuestro alrrededor se surtía el caviar en forma de geiseres. En primer lugar me fije en una pareja que podría describir por su apariencia como rumano-sefardita (si esto es posible) y que no se movieron en ningún momento mas que para aplaudir. A la derecha del modernillo de Villalba se encontraban dos cuarentones trajeados y un tanto ebrios que se encontraron con el concierto y que hacían todo tipo de comentarios txanantes. A mi izquierda otra cara de la misma moneda, los dos típicos gays cuarentones de pelo cano, con ese rollo pasado entre sadomaso y bakala que tampoco les molaba una pua haberse encontrado con semejante espectaculo. En fin podría comentar cada uno de los modernos que coreaban todas las canciones (entre los que me encontraba) pero sería un no parar.


Creo que este ha sido el concierto donde mejor lo he pasado de esta temporada. Y para rematar a la salida nuestro modernillo oriundo de Toledo (aunque residente en Opera) en la calle Montera encontró sobre la tapa de un contenedor de basura una caja de zapatos repleta de musicassetes que algún desconsiderado había abandonado. Sin pudor y rodeado de prostitutas y modernos se puso a rebuscar para vencer la curiosidad de que discografia allí se escondida. Obvio es decir que disparé unas fotos para inmortalizar dicho momento que cerraría la velada.


Para concluir diré una frase que me sale de las entrañas y por la que no importaria nada acudir al entierro de alguién que decida ponerla en su lápida.
"La modernidad es algo que no se puede comprar en el mercado de Fuencarral"
Diox! adoro Madrid!


1 comentario:

  1. Necesito escuchar la "canción" de Góngora. Soy capaz de vencer mi "miedo escénico"(cursilería eufémica y sintética, para decir que tengo un sentido del ridículo tremendo y pocas dotes para comunicarme en público)y hacer una exposición en clase de Poesía Barroca, e incluir esta audición.
    Por cierto, que en esto de hacer versiones de poemas, coinciden con grupos folk que nombrar no quiero.
    Dentro de poco te veo con radiocasete al hombro, paseándote por la facul escuchando el último single de Paco Ibañez, ¡igual te ligabas a Paquita?

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