jueves, enero 06, 2005

No tengas miedo de perderte en Sildavia

Ayer fue un día bestial. Fuí a una fiesta de Filologos donde la decandencia del ser humano supuraba de los poros de todo aquel que acudió. No estoy en un estado como para analizarlo con la adecuada mezcla de rigor novelejco y maldad víperina, así que dejaré que otros en sus blogs se encarguen de desmenuzar lo acontecido (o lo retomaré en el futuro si fuese necesario, total, hay material suficiente para todos).

Hoy he llegado al trabajo en un estado físico lamentable, implorando por una muerte rápida e indolora. Lamentablemente no ha sido así y hecho un completo despojo escribo simplemente esto por cumplir.


Mañana más.

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