jueves, enero 27, 2005

Je m'en vais á la bibliotheque

Desde esta mañana en mi hogar no disponemos de agua corriente. Al parecer ha estallado una tubería y nos vemos envueltos en una situación postapocalíptica en que como aprendimos en Mad Max y otras, se mezcla algo de futuro (lavarnos los piños con agua mineral) y algo ancestral (no ducharnos).

Aprovechando mi día de libranza laboral, he ido a quitarme las legañas en el cuarto de baño de la biblioteca. Hoy he cumplido con un estricto horario de 9.00h a 13.00h con solo un par de descansos para leerme la prensa del día y las revistas "actuales".

Como todos supondreís es trascendental en estas fechas cotillear todo lo posible de tus compañeros de mesa. Hoy me han tocado dos típicas niñas de Coslada. Uniformadas de blanco y rosa fosforito, maquilladas como sendos travelos y tol puto rato hablando. Es decir que van a pasar el día. Tengo la teoría de cuantas más cosas tienes encima de la mesa menos estudias, estas niñas tenían cuatro tacos de apuntes de diferentes asignaturas , los moviles, las fundas de gantxillo para los móviles, los cacharritos de vaselina de sabores, marcadores fosforescentes, folios, estuches, el tabaco, bolis de colores, las botellas de agua y el invento más gilipollas que estos últimos años a esta parte hace furor: los tapones pa' los oidos.

Yo mientras tanto iba con un sobrio cuaderno donde pasaba mis apuntes fotocopiados a letra descifrable, dos boligrafos (rouge et blue) y unos caramelos halls para la garganta. En cualquier caso como hoy no necesitaba concentración para memorizar ha sido divertido, otro día las habría degollado.


Mañana más.

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