sábado, enero 15, 2005

2666


Por aquellos días Pelletier y Espinoza, preocupados por el estado actual de su común amante, mantuvieron dos largas conversaciones telefónicas. La primera la hizo el francés y duró una hora y quince minutos. La segunda la realizó Espinoza, tres días después, y duró dos horas y quince minutos. Cuando ya llevaban hablando una hora y media Pelletier le dijo que colgara, que la llamada le iba a salir muy cara, y que él lo llamaría de inmediato, a lo que él se opuso rotundamente.

La primera conversación telefónica, la que hizo Pelletier, enpezó de manera dificíl, aunque Espinoza esperaba esa llamada, como si a ambos les costara decirse lo que tarde o temprano iban a tener que decirse. Los veinte minutos iniciales tuvieron un tono trágico en donde la palabra destino se empleó diez veces y la palabra amistad veinticuatro. El nombre de Liz Norton se pronunció cincuenta veces, nueve de ellas en vano. La palabra París se dijo en siete ocasiones. Madrid, en ocho. La palabra amor se pronunció dos veces, una cada uno. La palabra horror se pronunció en seis ocasiones y la palabra felicidad en una (la empleó Espinoza). La palabra resolución se dijo en doce ocasiones. La palabra solipsismo en siete. La palabra eufemismo en diez. La palabra categoría, en singular y en plural, en nueve. La palabra estructuralismo en una (Pelletier). El término literatura norteamericana en tres. Las palabras cena y cenamos y desayuno y sándwich en diecinueve. Las palabras ojos y manos y cabellera en catorce. Después la conversación se hizó más fluida. Pelletier le contó un chiste en alemán a Espinoza y este se rió. Espinoza le contó un chiste en alemán a Pelletier y este también se rió. De hecho ambos se reían envueltos en las ondas o lo que fuera que unía sus voces y sus oídos a través de los campos oscuros y del viento y de las nieves pirenaicas y ríos y carreteras solitarias y los respectivos e interminables suburbios que rodeaban París y Madrid.



Roberto Bolaño


En este post sí que hubiese venido a cuento la imagen de "Jules et Jim". He pasado todo el día leyendo "2666" la última novela de Bolaño sin apenas interrupciones (El partido del Atleti y el visionado de concierto de Joss Stone). El argumento propio de chiste, ya que trata de un francés, un italiano, un español y una inglesa (todos filologos, jarl) fascinados por un enigmatico escritor alemán, me hizó tener el impulso cogerlo prestado en la biblioteca y el haberlo visto recomendado en algún suplemento cultural(de los que habitualmente hay que recelar). Aún me quedan 700 y pico páginas de las 1125 de las que consta la novela. Pero estoy tan enganchado que seguro que no me va a durar muchos días.

P.S. Me ha hecho mucha ilusión ver impresa en una novela la palabra Efectiviwonder. ¡¡¡Inundemos de mails la Real Academia Española para que figure por derecho y con justicia en todos los diccionarios!!!

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