miércoles, diciembre 15, 2004

What if Adolf Hitler wasn´t dead and he's living in the Amazonas?

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El anciano se mordió los labios.

- Tú. ¿No me equivoco? Shema. En el nombre de Dios. Mírate. Mírate ahora. Tú. El venido del infierno.

Y al decir esto, el joven, apenas un muchacho, tensó las piernas y procuró afirmar las botas gastadas en el suelo. Ser implacable. Pero la voz le vaciaba por dentro.

- Eres tú. ¿No es cierto? Te tenemos. Te tenemos. Simeón ha de dar la señal. Todos lo sabrán. El mundo entero. Pero todavía no. Tenemos que sacarte de aquí. Con nosotros. Eres nuestro.. Lo sabes ¿verdad? El Dios vivo. En nuestras manos, Ha tenido que suceder. Tú.

Y el joven se esforzó por reir, aunque no alcanzó a oír el eco. El aire pendía inmóvil entre los dos y la lluvia sacudió sus bolsas cálidas y calladas.

- ¿silencioso ahora? Y con qué voz. Se dice que tu voz podía...

El muchacho nunca la había oído.

- ...quemar ciudades. Sólo con que hablaras, es lo que dicen. Las hojas de los árboles se convertían en cenizas y los hombres lloraban. Se dice que las mujeres, sólo por oír tu voz, que las mujeres...

Se detuvo. La última mujer que habían visto estaba en la orilla del río, en Jiaro. Infinitas fronteras atrás. Sin dientes. Acuchillada junto al pantano verde y sin dirigirles el menor saludo.

- Se arrancaban las vestiduras, sólo por oír tu voz.

Entonces brotó la rabia por fin.

- ¿Por qué no hablas? ¿Por qué no me respondes? Ya te harán hablar. Te arrancarán las palabras. Eres nuestro. Te tenemos. Treinta años buscandote. Kaplan muerto. Y Weiss y Amsel. Eh, sí hablarás. Hasta que te arranqueños el pellejo. El pellejo del alma.

El muchacho hablaba ya a gritos. Tragaba el aire a bocanadas y gritaba. El anciano alzólos ojos y parpadeó.

- Ich?


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.Así es como empieza un libro que había encargado y como decía el martes fuí a recoger a la la Fnac; se trataba de "El traslado de A.H. a San Cristobal" de George Steiner. Atención al argumento hiper-freak:


Treinta años después del final de la segunda guerra mundial, un grupo israelí de cazadores de nazis, algunos de los cuales perdieron a toda su familia en las cámaras de gas, encuentra a un apergaminado y silencioso anciano en lo más profundo de la jungla del Amazonas. No es otro que el mísmisimo Adolf Hitler. Por radio comunican su sorprendente descubrimiento a Jerusalén, mensaje que es interceptado en las principales capitales del mundo.

El grupo de israelíes emprende el viaje para sacar al Maligno de la selva y llevarle a San Cristobal ante el escrutinio del mundo civilizado. Esta apasionante odisea da lugar a una reflexión, turbadora y provocativa a la vez, sobre los grandes problemas morales de nuestro tiempo: sobre la naturaleza de la culpa, la venganza, la justicia, el lenguanje como instrumento de odio y crimen y del poder del mal, no menoscabado por la edad
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¿guapo, eh? Un libro que leí en el verano del 2003 y que me encantó. No es que aporte nada nuevo, ni que tenga nada del otro mundo pero me apetecía tenerlo en propiedad. Ahora os lo intento recomendar a alguno y si os apetece leerlo pues me lo pedís prestado o lo buscaís por ahí.

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