martes, diciembre 14, 2004

Que se pare el mundo que me bajo!

No he llegado a ir a clase, para un día que el horario me permitia asistir mi circunstancia personal me lo "impedia". Primero habia quedado con él, quién tenía que agasajarme con mis regalos de cumpleaños atrasados. Han caído el primer tomito de MarvelAge: Emma Frost que a primera vista tiene muy buena pinta, un libro del gran Josep Plá con el txanante título de "Viaje en autobús" y un poster de The Killing Joke como me encanta Brian Bolland va a quedar de puta madre decorando el garage (en mi chambre no hay hueco ya).


Tenía que pasar por la fnac para recoger un libro que había encargado y con el tiempo pegado al culo ir hasta La casa encendida donde había quedado con las filologas N.M. y M.P.., aunque también me había llamado P3 con el mismo fin. El motivo era ir a una lectura de unos jovenes poétas. La idea a priori no me apetecía nada, además de las razones aplastantemente obvias. Estoy atravesando una etapa de total animadversión cultural-artistica, todo lo que no sea escarbar en la tierra de mi propia podredumbre o aquello considerado mundano y plebeyo me importa un comino. Ya volverá mi interés por los elitismos intelectuales, de momento me basta la catarsis individual de leer a mi bola.

Pero después friamente pensé que llevaba casi dos años sin ir a una lectura de poetas malditos, y que como no tenía nada mejor que hacer. Además se me iba a escribir solo el tema de hoy retratando las miserias, envidias y chanzas diversas de esa sub-raza humana que son los aspirantes poetas. Sí algun prototipo humano que encarne el adjetivo ruín, son ellos. Para los no duchos en estos temas, haceros la idea general del típico trepa y cambiad su fin a algo tan patético como publicar un libro, que además no leera nadie y codearse con otros muertos-de-hambre en su misma situación (siempre hay excepciones, pero son las menos).


Pues bueno, al llegar solo cuarto de hora de retraso. Nos encontramos con las puertas cerradas. Una aeromoza de cajamadrid nos informo que el aforo estaba completo... ¿¿¿¿???? Sigo sin dar crédito y estoy terriblemente indignado. ¿Pero donde vamos a parar? Ya ni se puede llegar tarde a un acto minoritario, que te guindan el sitio. Lo que hacen las agüelillas por ir a cualquier sitio de gratis con calefacción. Cualquier otra explicación me resulta anti-natura.


Mi siguiente frase fué: - Bueno, ¡qué pena! vamonos de cañas.- Pero mis acompañantes prefirieron quedarse a verlo desde el hall de fuera en un monitor que registraba lo que sucedía. Ni corto ni perezoso decidí volverme a casa que iba a estar más a gusto y me sentiría menos incomprendido.

2 comentarios:

  1. Que sepas que decidí comprarte ese libro de Plá por si en él encontrabas alguna anécdota curiosa en la que te pudieras ver reflejado, como por ejemplo que Plá entrase en el autobús fumando y tras la bronca del autobusero tirase el cigarrillo a la calle y se disculpase con algo del tipo "ej que se me va la pinza", o alguna anécdota por el estilo.

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  2. Sí, puede ser. También puede ser que Pla tuviese un abonojoven de algun colega de cuando era un quinceañero jevi con greñas... ya te comentaré cuando lo lea.

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