lunes, diciembre 20, 2004

La máquina de defraudar

La reflexión de hoy va acerca de aquellas personas que por "equis" razones siempre te dicen lo mucho que vales. He llegado a una etapa de mi vida en la que no me fio un pelo de nada ni de nadie. Los piropos y esperanzas ajenas depositadas en mi persona me la traen al pairo. Mi vida es lo que es y mis virtudes/defectos ya me los conozco de sobra. Sí se tiene que llegar a ser algo más o menos impotante o genial, ya se vera con el tiempo y con hechos contratados. Estoy hasta la polla de que todo el mundo se crea "especial" y que vale un potosí. Todo es culpa de esos esquemas educativos tan positivistas en que siempre se potencia a todo el mundo con falsas esperanzas de lo mucho que valemos, y si no se demuestra es porque somos un poco vagos y no nos esforzamos. El hecho que se diga lo mismo a todo el mundo y que todo dios se lo trague con patatas. Otra prueba mas del alto porcentaje de mediocridad del mundo. Yo el primero.



No me hagais ni puto caso. Simplemente hoy estoy encabronado

1 comentario:

  1. P.S. De cualquier modo me sigo creyendo el ombligo del mundo y os sigo mirando a todos por encima del hombro.

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