sábado, diciembre 25, 2004

Die Schuldlosen

El tiempo en Madrid esta loco. Ayer lucía un sol y un calorcito envidiables, pudiendo por a la calle con solo un jersey, mientras que hoy hacia un frío polar que se calaba en los huesos.

La Nochebuena se pasó en familia. Cena pantagruelica como rigen los canones y habitual espectaculo dantesco. La rama familiar paterna tiene un cursillo CCC en "los mecanismos de desdramatización por la via del humor". Una vez más se produjo el lógico intercambio de pullas y puñaladas traperas de unos a otros, pero eso sí, de buen rollo. Pasada la cena mi hermano se empeño en sacar la PlayStation2 para que sus primos jugasen con él, despechado por que yo nunca quiera jugar con él (los videojuegos no son lo mío, excepto los juegos de futbol si R.. El modernillo esta presente dando berridos)

Esto desencadenó en algo similar a las partidas de Simon típicas de Aluche, con un juego por el que mediante una web-cam la persona enfocada aparecia dentro del videojuego: pudiendo bailar samba, limpiar cristales o darte de oxtias contra unos karatekas. Todo ante la antenta mirada de toda la familia descojonandose de uno de sus miembros haciendo el pariolo. En fin, un éxito.





Esta mañana he tenido que pringar currando, pero a cambio me he librado de la comida de Navidad. Una cosa por otra.

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